11 septiembre 2015

OMG! ¡Eurovision te necesita! (parte 2)

En la anterior entrega de OMG! nos embarcamos en un largo viaje a través de Europa para crear un utópico y perfecto Eurovision 2016. Hoy continuamos la travesía con 10 nuevos países para los que he encontrado la representación ideal. ¿Te vienes conmigo?

En este OMG! seguimos desgranando mi wishlist personal para 2016. Nada más y nada menos que todos aquellos artistas a los que me gustaría ver actuar en el Ericsson Globe. Para aquellos que no leísteis la parte 1, os recuerdo que deberíais echarle un vistazo y os explico el procedimiento: he elegido un artista o grupo de cada país que haya participado alguna vez en el Festival (exceptuando Yugoslavia y Serbia y Montenegro, que fueron lo suficientemente inteligentes como para segregarse y votarse entre ellos). Al final de esta serie de artículos os presentaré un vídeo recopilatorio en el que podréis escuchar mis 50 candidatos juntos (pero no revueltos). ¡Comenzamos!


BULGARIA

Zhana Bergendorff - Samuray


Los búlgaros son más raros que un perro verde. No en vano son el país que destrozó una candidatura decente como la de 2013 metiendo a dos coristas histéricas, los mismos que creyeron que el chonismo de Sofi Marinova se bastaba para llenar un escenario gigantesco como el de Bakú en 2012, o que organizan un Eurovision Junior sin querer saber nada de la versión para adultos.

Si algún día les da por regresar, podrían contar como principal baza con una señora que sigue sus estándares de rareza habituales. Zhana Bergendorff tiene un aire de diva pop y una voz que se corresponde a dicho status. Se puede permitir interpretar canciones compuestas sin ningún sentido y convertirlos en auténticos temazos, y para muestra un botón.



CHIPRE

Stella Kalli - Etsi Kano Ego


La hermana pequeña de Grecia no ha tenido demasiada fortuna en esto de quedar bien en el Festival. Dos quintos puestos son su máxima marca, que no es precisamente algo para tirar cohetes. Y eso que (casi) siempre parten con 12 puntos griegos de ventaja, como si fuese esto el JESC y no se pudiese herir la sensibilidad del niño en cuestión.

Con esto del intercambio cultural con la Chipre continental república helénica, la isla debería de ir apostando por alguien como Stella Kalli, que no es exactamente 100% chipriota (ni falta que les hace), para recuperar el orgullo perdido. En griego y con un sonido así de étnico podrían conseguir esa victoria que jamás han merecido tenido. O no, pero oye, soñar es gratis.



CROACIA

Lines and Colours - Solid Gold


Otros como Bulgaria. ¿A qué viene eso de basurear al Festival adulto e iros a la versión Junior? ¿Lo hacéis porque hay menos participantes y es más sencillo hacerse un TOP10? Ni con esas, Croacia: en el último JESC quedásteis últimos. Zás, en toda la boca.

En caso de que se unan a la fiesta eurovisiva en Estocolmo, tengo bastante claro quiénes deberían encargarse de ondear la bandera del país: la boyband Lines and Colours. Con un sonido comercial y radiofriendly, estos chavales tan monos acabarían convirtiéndose en el sueño húmedo de toda carpetera. Y eso da votos. Excepto si eres componente de Auryn y el jurado elige una canción 'alegre y eurovisiva' para una tal Lucía Pérez. Que nos quiten lo bailao.



DINAMARCA

Julie Bjerre - Zero


Con las pocas ganas que deben tener estos señores de arruinarse nuevamente haciendo otro Eurovision tan memorable como el que acogió Copenhague en 2014, no es de extrañar que enviasen 'eso' a Viena. Con el consiguiente resultado que ello les acarreó. Oye, que todos tenemos manchas en nuestro historial, no es algo de lo que avergonzarse. Yo era fan de las Spice Girls, por ejemplo. Era.

Precisamente, 2015 fue el primer intento de la joven Julie Bjerre de llegar a Eurovision. Su inofensiva tonadilla pop no era especialmente buena, pero he descubierto en algunos de sus temas que aspira a ser la prima orejuda sureña de Zara Larsson. No me digáis que Dinamarca no se hubiese clasificado este año de haberse dejado a los antisociales en casa y enviado semejante temazo: 



ESLOVAQUIA

Nela Pocisková - So In Love


Eslovaquia ha tenido una presencia eurovisiva más irregular que la afinación de los Jemini. Sus últimas cuatro intentonas acabaron en fracaso, y claro, es normal que no se planteen ni volver.

Quizás recordéis la curiosa apuesta eslovaca en 2009. Una balada con más carga dramática que el final de Titanic y con Nela Pocisková como protagonista femenina. Su partenair Kamil y ella fueron ninguneados y tuvieron que disfrutar de la final desde la comodidad de sus hoteles de Moscú. Siete años después, es la ocasión perfecta para que vuelva a desgañitarse como una loca y se la recompense por los daños en sus cuerdas vocales causados en su anterior participación. ¡Vuelve ya, Eslovaquia!



ESLOVENIA

Nika Zorjan - Problemom Sredinc


Hablaba antes de basureo, y casualmente es el turno del país más ignorado en el Festival. Canción que lleva Eslovenia, canción que acaba mal valorada. 

De cara al futuro, la joven promesa Nika Zorjan podría servir para hostiarse una vez más paliar los efectos negativos de la sordera de la que parece sufrir el continente entero cuando le toca actuar a Eslovenia. ¡Ni que se pusiesen cascos, a lo Maraaya! Experiencia no le falta a la chiquilla: fue finalista del malogrado Mizija Eurovizija, y backing vocal en Eurovision en 2014 y 2015. Como dirían unos buenos amigos míos... '¡Nika solista, Tinkara corista!'.



ESTONIA

Traffic - Sekundiga


Estonia es ese país que ningún español sabía ubicar en un mapa hasta que nuestra Rosa se fue de 'celebreisho' a Tallinn. El mismo que gana el Festival con la peor canción vencedora de la historia, envía señoras embarazadas, copycats de Loreen o basuras del nivel de Leto Svet sin ponerse ni rojos, y que aún así tiene un palmarés relativamente envidiable.

Quizás sea un poco pronto para volver a ver a Stig Rästa en competición, pero es que la ocasión lo merece. Su grupo Traffic tiene un sonido bastante alternativo y hasta un poco country. Pero country del de verdad, no del que hace Taylor Swift. Ojo al videoclip que se han marcado para su último single: salen mogollón de estrellas eurovisivas. Sí, también el buenorro de Ott Lepland.



FINLANDIA

Sunrise Avenue - I Don't Dance


¿Qué tienen en común una boda lésbica, malabaristas con fuego, dos bailarines de tango horteras, un grupo de monstruos y un pavisoso ecologista manifestándose pacíficamente con su guitarrita? Que todo eso ha representado en alguna ocasión a Finlandia. Los fineses tienen un gusto musical más peculiar que el de Agatha Ruiz de la Prada para diseñar vestidos.

Después de triunfar con el sonido de Lordi o, más recientemente, Softengine, nos queda claro que a estos señores tan rubios y con un idioma tan sencillo se les da genial el rock. Podrían explotar esa baza en su país vecino con un grupo como Sunrise Avenue. Esta banda con un sonido limpio y comercial podría devolver el lustre a una Finlandia que se comió un señor bottom en la pasada edición.


FRANCIA

Emmanuel Moire - Bienvenue


Para unos que se ponen a experimentar con diferentes géneros y propuestas, les hacemos caso omiso. Francia ha pagado un precio demasiado alto por querer innovar. Llevan sin salir del bottom desde los meneos reggaetoneros que se pegó Jessy Matador en Oslo, y mucho ha llovido desde entonces.

Lo curioso es que nuestra 'vecina de arriba' tiene una de las industrias musicales más potentes del continente. Y entre los decenas de artistas populares que podrían salvar a Francia del bucle negativo en el que han entrado últimamente, tengo pura pasión por uno de ellos. La voz de Emmanuel Moire explica por sí misma por qué NECESITO verle en Eurovision. Aparte de porque esté como un tren, digo.



GEORGIA

Dato Khujadze - Straight Through My Heart


De Georgia sabemos que... que... 
 
Georgia (en georgiano: საქართველო) es un país situado en el límite entre Asia y Europa localizado en la costa del mar Negro, al sur del Cáucaso. Ah, pues vale. Gracias, Wikipedia.

El país más random de cuantos compiten en el Festival (con permiso de San Marino) no tiene precisamente una excelsa industria musical. Entre lo poco rescatable de este país, destaca especialmente Dato Khujadze. Con un estilo más occidental del esperado y una discografía llena de temazos rompepistas como el que os presento a continuación, parece una opción más que decente para continuar la buena senda retomada por Nina Sublati. Ojo al 'Dato':


¡Y hasta aquí el repaso a la segunda parte de mi wishlist! ¿Qué os parece? En la próxima entrada, descubriremos otros 10 artistas a los que me encantaría ver en Estocolmo... ¡no os lo perdáis! Hasta entonces, ¡sed felices!

Chris Martín,
redactor de Eurocritic.es y maquillador de Patricia Kraus.

PD. Los más avispados habréis caído en la cuenta de que ya voy por los países de la letra G y aún no he hablado de España. Calma, pueblo. Parafraseando a El Sueño de Morfeo (a.k.a. IESDIEM)... ¡lo mejor está por llegar! Excepto para ellos, que son un poco fracasados.

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