24 mayo 2015

Eurovision 2015, un anfitrión que no está a la altura

eurovision_2015
La 60 edición del Festival de Eurovision ha pasado y toca repasar lo que hemos visto y los que nos ha dejado


Se acabó el año de esperas, de nervios, de berrinches, de alegrías, de eurodramas y de Edurne. Toca pasar la página de Viena 2015 y centrarnos en Suecia 2016, aunque antes de empezar a entrar en la vorágine de lo que tenemos por delante es momento de analizar, de desgranar y de poner los puntos sobre las íes a esta edición número 60 de nuestro amado eurofestival.

Creo que todos vivimos con alegría y entusiasmo el triunfo de Austria el año pasado, independientemente de que nos gustara o no la canción de Conchita, pero era la oportunidad para ver un Festival hecho en los alpes. El entusiasmo comenzó a torcerse desde el domingo previo al inicio de la semana eurovisiva, con la Welcome Party, que tuvo una realización penosa, perdida, tediosa y aburrida como ninguna.

Las sensaciones tampoco mejoraron con la primera semifinal. La ORF ha hecho lo que ha querido, no ha explotado el potencial del escenario, de las canciones y, lo más triste, ha perdido la oportunidad de aprovechar un escaparate sin igual como Eurovision. La segunda semifinal fue mejorando, y la final ha sido salvable en líneas generales, luego pasaré a desgranar más en detalle la noche del 23 de mayo.

Haddy N'jie, Erik Solbakken y Nadia Hasnaoui,
presentadores de Eurovision 2010. kgd.no
La idea del trío de presentadoras + Conchita nunca me gustó, pero vista la sosez de las encargadas de conducir las galas tengo que reafirmarme en mi opinión inicial. El único país que ha sabido sacar buen provecho a un trío de presentadores, sin dejar demasiado de lado a alguno de ellos, ha sido Noruega (2010), donde cada uno de ellos tenía un papel único.

Pero voy ya con la final, que es lo que nos interesa a todos. Hemos vivido uno de los Festivales de Eurovision más largos de la historia, no me atrevo a decir si el más largo, pero posiblemente lo haya sido.

La introducción de 20 minutos, donde un coro de niños, Conchita y las presentadoras, al son de la orquesta, entonaron el himno de Eurovision 2015 (creo que nadie sabía que este Festival iba a tener un himno).  En esos 30 minutos también vimos el desfile de las delegaciones, con el mismo caos de realización que en las semifinales, ¿para qué ir mejorando?

Actuación francesa, Lisa Angell interpretando 'N'oubliez Pas'. YouTube

Después de todo este sopor llegó el momento de la música. Soy defensor de que el orden de actuación se elija a dedo, el resultado es evidente, llevamos 3 años con un ritmo de actuaciones fluido, pero este año se ha perdido un poco el norte. La ORF ha jugado a perjudicar algunas canciones, en especial a Francia, Israel y Estonia. La balada francesa, que también contó con una realización nefasta, tuvo que conformarse con salir al principio de la gala, y más cuando el tipo de canción invitaba más a un cierre que a una apertura.

Pero los fallos de realización no se quedaron únicamente en la pobre Lisa Angell. El ganador de la noche, Måns Zelmerlöw también tuvo lo suyo. Planos que entran a destiempo, encuadres pobres y cámaras que entran a ser parte de la actuación por su falta de coordinación a la hora de ir cambiando de planos, o porque nos muestran su brazo mientras corren. Menciono el caso sueco, y no otros (porque todas las actuaciones tuvieron una realización penosa), porque en este caso la ORF no tenía que pensar nada, su única labor era calcar lo que hizo la SVT en el Melodifestivalen.

Actuación sueca, Måns Zelmerlöw interpretando 'Heroes'. YouTube

Un sonido mal equilibrado, donde la voz o la música de fondo (nunca a la vez), estaban uno por encima del otro. La iluminación, excesivamente sombría y pobre en todas las actuaciones, la mayoría de veces era complicado ver a los artistas iluminados, ¿tanto costaba contratar a un iluminador y un técnico de sonido decente?

El tema de gritos y aplausos enlatados también se ha convertido en una seña de identidad de esta edición. ¿Qué necesidad hay de añadir aplausos? Creo que el público que va a Eurovision está lo suficientemente entregado a la causa como para tener que tapar su pequeña contribución al show. Entiendo que la UER no quiera repetir los abucheos del año pasado hacia las rusas, pero el público debe expresarse con libertad, esa libertad que representa Eurovision, y si hay cierto país que merece abucheos por parte del respetable se dejan esos abucheos. En este momento me gustaría recordar las propuestas de Lituania e Islandia en 2006, ambas abucheadas hasta la saciedad por el público de Atenas, y no pasó nada, si Rusia recibe abucheos y le molestan, ya sabe dónde está la puerta.

Actuación islandesa en Eurovision 2006, Silvia Night interpretando 'Congratulations'. YouTube

El tiempo de votación fue excesivamente largo, aunque nos regaló un intermedio bueno. Después llegaron otros 2 intermedios más, el de Conchita Wurst y el de Vincenzo Cantiello, este último no lo vimos desde España, una pena. Demasiado tiempo perdido para comenzar excesivamente tarde con lo que de verdad importaba a los europeos, el momento de las puntuaciones. Ayer, además, la suerte quiso que 3 conexiones fallaran y que los portavoces estuviesen especialmente lentos al dar los votos. Si vemos que el show se nos va de tiempo podríamos ahorrarnos el descanso en medio de los puntos, se llama improvisación. De todos modos, la ORF anduvo rápida al cortar en seguida la conexión con Portugal, Estonia y Georgia, no había tiempo de intentar llamar a esos países en ese instante.

Respecto al resultado final, un primer apunte: ¡gracias Europa, y Australia, por no dar el triunfo a Rusia! Por primera vez tenemos 4 países por encima de los 200 puntos, dos de ellos con 300 puntos, lo que nos da una idea de que este Festival ha tenido unos claros favoritos al triunfo. Suecia e Italia puntuaron de todos los países, Rusia falló en Lituania (un vecino) y San Marino. El voto se polarizó en apenas 9 países, los que puntuaban de prácticamente todos los países, los 18 restantes fueron pescando pequeñas migajas de lo que iban dejando.

Preocupante es la clasificación de España, Francia y Alemania, que apenas sumaron 15, 4 y 0 puntos respectivamente. España y Alemania no peligran, pero Francia podría estar ante una posible retirada si la capacidad de negociación de Jon Ola Sand no falla. El país galo mereció el desastre el año pasado, pero no este. Puede que la amistad de Bruno Berberes y Christer Björkman les haga estar en 2016, algo que creo que ocurrirá (los BIG 5 son prioritarios para el show), espero.

Edurne ha marcado el camino a seguir


Puede que se me critique por este titular, me da igual, creo que este año marca una pauta a seguir por TVE en futuros Festivales. El interés, las ganas y el esfuerzo del equipo del ente público, Gestmusic y Edurne ha sido importante, y aunque esto no se haya visto reflejado en el resultado final, debe servir para aprender de los errores y quedarnos con lo bueno.

Edurne ayer estuvo muy bien, falló lo técnico, la iluminación, el fondo y, sobre todo, la realización penosa de la ORF. Nuestro trabajo estaba hecho, no se consiguió sacarle todo el partido televisivamente (con mirar los movimientos de Edurne podemos ver que hubo planos que debían entrar y no entraron), pero artísticamente hay poco que reprochar. Además no ganamos nada con hacer leña del árbol caído, ni falta que hace.

Actuación española, Edurne interpretando 'Amanecer'. YouTube

Mi consejo a TVE es que deje de fijarse en lo que los eurofans pedimos, mirad hacia Bélgica, Italia, Hungría o Países Bajos, son ejemplos de países que, si bien no siempre logran estar en los puestos de cabeza, han encontrado una seña de identidad, llevan música hecha por ellos y que consumiría su público. Grecia encontró su filón en las canciones bailables con toques de su música folk, ya es hora de que nos fijemos en lo que hacemos bien y probemos suerte con ello, porque nunca seremos Suecia, ni Reino Unido, ni Rusia, somos España, tenemos nuestra música, nuestros cantantes y nuestra seña de identidad, que ya va siendo hora de sacar.

Respecto al futuro de Edurne, considero que ha sido lo suficientemente inteligente para tomarse la experiencia con humor y asumir el resultado con deportividad. La victoria en Eurovision no debe ser el objetivo único de un cantante, sino emplear esta plataforma para dar visibilidad a tu música, que Europa te conozca, y trabajar con las herramientas que Eurovision te aporta. Edurne, fíjate en Daniel Diges, Pastora Soler o Ruth Lorenzo, y te irá muy bien.

Ahora toca cargar pilas para afrontar con más ganas todavía el Festival de Eurovision 2016, un año en el que no tendremos que preocuparnos demasiado de la labor de los organizadores.

Asier Manrique
Responsable de Eurocritic.es

No hay comentarios:

Publicar un comentario