26 marzo 2011

¿Hipocresía o masoquismo?

Llevaba tiempo queriendo escribir sobre los tantos y tantos tópicos que rodean el mundo eurovisivo.
España es un país que acarrea muchos tópicos dependiendo de la zona, desde los más hirientes hasta los más graciosos, pasando por los más extraños. Somos un país que tuvo un presidente de gobierno del que se decía que hablaba el catalán en la intimidad. Somos el país que con mayor dignidad y modernidad se toma temas como el fútbol, el sexo o incluso Eurovision.

En este país ser fan de un equipo de fútbol es estar integrado en la sociedad, pero ser fan de un programa de televisión, una serie de películas o de un acontecimiento musical es síntoma de anquilosamiento mental o incluso algo peor. En este país quien diga que ve Eurovision, le gusta y disfruta viendo los contoneos de las numerosas divas, gorgoritos de las más hermosas voces del viejo continente o el mayor espectáculo musical del continente Europeo es un carca y un casposo.

Pero con Eurovision pasa una cosa muy muy curiosa y es que los audímetros se vuelven caprichosos un sábado al año y dan datos del 50, 60 o 80 % del share. Esas noches de mayo en el que un cantante casi desconocido como Mikel Herzog convocaba a casi 5 millones delante de las pantallas de televisión para verle decidir que haría sin ella o nuestra Rosa con sus casi 13 millones de espectadores (hoy en día solo superado por un partido de fútbol, la final de la Eurocopa) o un producto cómico como Rodolfo Chikilikuatre con casi 10 millones de espectadores. Pero los entendidos en análisis de audiencias y medición de televisión me dirán que no se puede contar el apoyo de un programa por la cantidad de espectadores si no por el % del espectorado que logra en la franja de emisión frente a sus contrincantes, pues bien, para esos escépticos críticos televisivos (generalmente antieruovisivos, pero que luego ven el programa año a año, de pe a pa y copian y pegan la crítica que hacen todos los años) decirles que en 1992 La 2 logró un 25% de share gracias a Eurovision, en 2008 un 60% y en 2002 se logró el que es hasta la fecha el mayor número en esto de la cuota de pantalla, un 80,4%, no ha sido superado por nadie.

Pero claro, dirán otros que lo ven por hacer el ridículo a España, que lo ven porque casualmente ese día no quedaron con los amigos y porque no había otra cosa (creo que en Intereconomía tendría un debate muy interesante, nótese la ironía), pero resulta que el lunes siguiente cuando todos los eurofans, a los que ya saben que tienen que preguntar para informarse del eurofestival, nos vienen diciendo lo bien vestida que iba la armenia, lo bonita que era la balada irlandesa o lo guapa que era la sueca, eso sí, con la coletilla de que lo vió porque en casa tenía alguien viendolo y pasó por allí y se quedó o porque lo vió para reirse.

A todos esos que su dignidad no les permite admitir que ven el mayor espectáculo televisivo del mundo, el mayor acontecimiento musical europeo o el programa no deportivo más visto a nivel internacional, que vayan admitiendo que ellos también disfrutan viendo Eurovision, que pasan todo el año diciendo cuándo es Eurovision. A mi no me gusta el fútbol, pero no me paso todo el año preguntando cuándo es la final de la copa, por ejemplo. Quizá en este país es más fácil decir que ves a la Esteban antes que decir que ves a la Kaas, a Noa o a Blue, pero bueno, es la losa con la que todos los eurofans tenemos que cargar y hacer frente una vez al año. Su hipocresía es el chiste que nos hace reir durante todo el año, así que gracias.

Para finalizar poneros la emisión más vista de la historia en este país (hablo del share, señores críticos televisivos), Rosa y Europe's Living A Celebration.


4 comentarios:

  1. Que razón llevas Asier, estamos tan atrasados en este país, la realidad es que la gente prefiere cuatro gritos de la Esteban a ver el concurso musical más importante, nos tendremos que ir a vivir a un país más serio jaja

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  2. k razon celya, en suecia nos apreciarian

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  3. En gran parte es ciulpa de TVE, que durante muchísimos años ha menospreciado Eurovisión, cuando incluso en la 2, sin el apoyo de Internet y sin apenas promoción, lograba cuotas de audiencia respetables (para la 2).

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  4. Bonito y fidedigno comentario.La musica siempre estara denostada en este pais.Bien que te hayas acordado de Mikel Herzog,una de las buenas voces que han formado parte de un panorama musical con criterios tan disparatados que han echo que no se les valore en su talento y profeionalidad

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